lunes, 10 de junio de 2013

Zafiros, Rubís y Esmeraldas

Hoy es la noche en que por fin podré verla – Me dije a mi mismo, mientras entraba a la misteriosa mansión de los señores Sachs.
Tomé aire y entré en la pretenciosa casa.
¿Cómo describir majestuosa casa?, paredes de tonalidades azules y plateados, adornadas con las más grandes réplicas de arte jamás antes vistas; del techo caía un gran candelabro que reflejaba aún más el poder monetario de aquellas personas que vivían en aquel la gran casa. Solo he descrito el recibidor, todo lo demás puedo decir que es más exquisito sin ninguna imagen que pueda evocar, más lo mejor puede ser descrito por aromas de vainilla, lavanda, lirios, nueces, cada habitación por su color olía a una embriagadora esencia nunca antes sentida.
Las razones de mi visita a esta casa, es por una doncella de belleza exuberante llamada Esmeralda, a cuyos ojos debía su nombre, era una mujer de agudo ingenio, con una larga cabellera cereza, un cuerpo pequeño con generosas curvas pero grácil y hechizante, sus piernas son obras de artes como talladas por el mismo Miguel Ángel; ésta noche sería mi noche en la cual por fin me presentaría ante ella, me he escabullido y camuflado como uno de “ellos”, para entrar a la gran fiesta, ´para poder por fin conocer a la chica causante de mi insomnio.
Sonidos emanaban de diferentes instrumentos, estaba a punto de comenzar el baile, pero faltaba la pieza central de la fiesta, una voz resonó por todo el salón Todos presten atención la señorita del cumpleaños esta por bajar, démosle un gran aplauso a Esmeralda como si fuera cuestión de vida o muerte, todos vimos bajar a tres hermosas chicas de diferentes vestidos, una era azul rey con su cabello negro azulado cayendo por la espalda el vestido estaba  descubierta cuya piel avena lanzaba una fragancia parecida una máscara de mariposa de distintos azules tapaba su rostro y solo podía distinguir esos ojos azul zafiro; la siguiente era una chica cuya piel era blanca como la leche envuelta en un vestido azul con generoso escote hasta el ombligo la máscara que la representaba era un ave color verde que escondía esos ojos verdes tan conocidos para el mundo con una gran melena con rizos cereza bamboleaba con cada paso que daba; la última pero no menos hermosa era una chica con cabello color oro arreglado en una trenza que cruzaba ambos lados de su cabeza dejando caer atrás una sedosa cabellera por detrás de su espalda, el vestido rojo escarlata sin mangas llevando dos guantes largos a juego un antifaz rojo que escondía unos ojos violeta.
En cuanto acabaron de bajar, tomaron posiciones en la línea de baile y comenzó el tango.
Los hombres avanzamos ellas retrocedían, la seducción comenzó a florecer, todos nos dejamos hechizar por las cuerdas mágicas de la guitarra, tomamos de la mano a nuestra pareja y dejamos que fluyera la música en nuestros cuerpos, cambiamos de pareja y me tocó bailar con la misteriosa chica rubia, extrañamente la música cambio de ritmo comenzando a ser más un rugido de necesidad sexual que una simple seducción ambigua, me pregunto mi nombre le dije que no tenía a ella no le importo me dijo que su nombre era Lorena que disfrutará la fiesta, ya que dentro de poco me iban a expulsar por no ser invitado, giró, rio y continuo el cambio de pareja.
La siguiente fue la chica de cabello nocturno, el baile era muy sensual, es como si hubiera una melancolía en sus movimientos, ella me tocaba, yo la giraba sincronizábamos nuestros movimientos, olía a fresas pero había un olor más en ella proveniente de esa misteriosa máscara con forma de mariposa, la abracé, tocó el suelo, la agarre firmemente y ella salto agarrando mi cadera con sus piernas, y ahí fue cuando empezamos a ser el centro de atención, me pregunto el alias por el que me conocía le dije Me dicen Morfoella dijo Llámame Kristin, escucha bien, pronto vendrán por ti y baila con la chica de verde, has que sienta como si nunca hubiera bailado en su vida con eso salvarás tú vida. Tan rápido como lo dijo se esfumo y llego “Ella”.
Dime Esmeralda, pero creo saber que tú sabes cómo me llamo escucha no me interesa tú nombre, ni nada sobre ti, solo bailaré contigo para que no me molesten mis amigas y con eso comenzamos a bailar una especie de danza arábica con mezclas electrónicas y de tango, hice lo que nunca había hecho me entregué a la música dejando que mi cuerpo hablará con ella a través de los acordes de la guitarra mientras nuestras manos y pies se movían como si fueran un río fluyendo sin nada que nos párase.
Acabando de bailar se me quedo viendo con unos ojos de admiración pero en eso llegaron los guardias me apuñetearon en la sien  y caí.
….
Soy tu esclavo, quiero ser parte de tus enseñanzas maestro dije mientras la gran sombra me tomaba en sus brazos y descubría mi cuello, clavando en él sus poderosos culmillos drenándome de toda mi humanidad.

viernes, 17 de mayo de 2013

Te encontré llorando en la esquina,
esperabas un camión, yo seguía al viento,
mi cabello y el tuyo chocaban con la briza de Abril,
la felicidad solo era un segundo, pero pude decir que era libre,
las horas pasaron volando y parecía no tener fun la conversación.