miércoles, 18 de abril de 2012

Cama para uno

En el ardor de la batalla me encontré a tu lado esperando el fin. Las noches que pasamos recostados en el pasto han quedado en el pasado, ahora tu deseas mi muerte y yo solo deseo vivir, tal vez nuestro romance haya sido un poco apresurado, sin ningún segundo que darle a la razón, queríamos crecer sin saber donde pisábamos y ve nos aquí, en una pelea en la cual solo uno saldrá vencedor.

La primera vez que te vi fue en un mercado viendo baratijas, tu buscabas un brazalete mas para tú colección, yo solo veía pasar a la gente, sin ningún deseo más que saber quien era la persona que traía aquella hermosa serenata de olores azucarados. Te sonreí, mientras me ignorabas, las lunas de Vesta se acercaban, mientras Helios se iba a dormir. En un parpadeo fue anochecer, tú cambiaste tus ropajes por unos blancos, con una tiara de plata con un gran zafiro, te presentaste como representante de la Triada, yo solo asentí.

Me llevaste por rincones del mercado, hasta hallar una puerta dibujada en la pared de ladrillos, diste tres golpes y escupiste. Se abrió un paraíso al cual no me pude negar entrar.

En el paraíso me ofreciste la eternidad a cambio de mi alma, yo acepte, sellamos el trato con un coito pasional, sin nada emocional de por medio.

Despertamos en un infierno, preguntaste mi nombre, yo te lo dije, y empezaste a quererme asesinar.

Aparecieron armas por doquier tu me atacabas, yo solo esquive, agarraste una espada corriste para destazarme, yo lo evite, te bese en los labios, el paraíso volvió y tu cuerpo desapareció.

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